Al preparar mi quinto viaje a Estambul, del 22 al 27 de diciembre de 2018, decidí que dedicaría un día a visitar algún lugar fuera de la ciudad, pero no demasiado lejos. De todas las opciones que contemplaba, la mejor y más práctica me pareció İznik, la antigua y famosa Nicea. Para mi visita elegí el día 26 de diciembre de 2018, miércoles, el anterior a mi regreso a España. Todo lo que relato aquí es una descripción de esa jornada.
İznik se encuentra en el noroeste de la península de Anatolia, a unos 140 kilómetros de Santa Sofía, del Cuerno de Oro o de la Plaza Taksim en Estambul por carretera, y a unos 80 kilómetros de Bursa.
Ha tenido varios nombres a lo largo de la historia, pero los más duraderos han sido dos: Nicea e İznik. El nombre Nicea es la forma españolizada de Nikaia, en griego, y Nicaea, en latín. El nombre İznik es el equivalente en turco de Nicea y proviene de la palabra "eis", que en griego quiere decir "a", "hacia", a la que se añade "Nik", el comienzo de Nikaia. Es decir, İznik es lo mismo que Nicea.
En épocas romana y bizantina Nicea fue una ciudad de gran importancia, debido en buena parte a su privilegiada situación geográfica y estratégica en un punto por donde pasaban grandes rutas militares y comerciales. Por lo tanto, se le dotó de unas imponentes dobles murallas que la convirtieron en una fortaleza, no inexpugnable como Constantinopla pero sí muy bien defendida y muy difícil de conquistar. Además, en el lado oeste se encontraba el Lago Ascania, que los turcos denominan İznik Gölü (Lago İznik), una circunstancia que facilitaba el acceso al agua potable y la posibilidad de escapar de un asedio huyendo en barco. Y, finalmente, su localización en medio de una zona fértil hacía más sencillo su abastecimiento.
Hoy es una pequeña localidad de unos 30.000 habitantes perteneciente a la provincia de Bursa, con un pasado glorioso y un patrimonio cultural bastante importante. Además, desde la ciudad se pueden ver los montes y montañas que la rodean. Esto y el hecho de su proximidad al Lago İznik hacen de este lugar un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza, del trekking, del montañismo y de los deportes acuáticos.
A mí personalmente me gustó mucho y creo que merece la pena visitarla.